sábado, 1 de diciembre de 2018

INT 4


LA ULTIMA GUERRA Y UNA NUEVA ESPERANZA 

Durante la guerra para decidir a la deidad que señorearía el mundo.

Armas, armaduras, maquinas, bestias, y toda clase de objetos y seres que se podrían usar en una batalla, fueron creados.

Millones de humanos, demonios y ángeles participaron en el cruel derramamiento de sangre.

Sin importar qué los humanos morían fácilmente en cada batalla.


Se planeó mejorar su habilidad de combate, sus armas y armaduras que portaban el poder del dios o 
dioses que lo respaldaban.

A la mitad de la guerra toda la población estaba diezmada, los demonios al fin lograron ser erradicados, un logro innegable. Fue la parte más difícil ya que siempre lograban huir o usaban tácticas engañosas en sus batallas, pero el nuevo arsenal hacia posible la destrucción de la base del espíritu.

La guerra también buscaba erradicar a los ángeles, la violencia se hacía cada vez más grande y cuando se veía que no se podía más, el último ángel murió a manos del comandante de las fuerzas de Teira.

Pero…

Al mirar atrás, Teira estaba manchada.

Los ríos se pintaron de carmesí, en los mares flotaban los cuerpos de innumerables bestias marinas, restos de barcos y cuerpos de personas llenándolo de un hedor putrefacto.

Gran parte de las sierras, los volcanes y cerros habían sido pulverizados.

Las ciudades ahora eran un montón de escombros.

Y los bosques y selvas eran solo una ilusión, ya que nada verde podría encontrarse en ellos, solo el color negro del carbón y lo gris de las cenizas.

Los cielos ya no eran azules y las negras nubes cargaban ácido corroyendo toda materia al caer.

Años de intensas luchas, en los campos solo habían cuerpos sin vida regados hasta donde la vista alcanzaba. Y las diferentes armas, ahora desgastadas, parecían dar testimonio de cada combatiente en los campos.

-¿Qué es esto?-

Se oyó una voz, como un susurro que no quería creer lo que sus ojos veían, o quizás lo que sus manos habían hecho.

La humanidad en Teira ahora corría peligro, no, corrió peligro desde que empezó la guerra de conquista en Teira.

‘¿Cuántos años tardaran en reconstruir su civilización?’

…Creo esa es la última pregunta que se harían.

Ahora solo se dedicaban a sobrevivir.

Los dioses gastaron todo su poder, solo quedaban algunos despiertos.

Durante la guerra, varios dioses perecieron y junto a ellos, gran parte de su poder se disperso.

Era como si nunca existieron.

Solo el Comandante supremo de las fuerzas de Teira parecía estar de pie en el planeta, era como si no existiera nadie más que él.



Muchos años pasaron para que Teira lograra recuperase.

Al fin, la humanidad logro salir adelante.

Las grandes ciudades se reconstruyeron, los bosques lentamente se recuperaron y todas las aguas se limpiaron del hierro y plasma que los pintaba del carmesí.

Los cielos volvieron a ser azules y las nubes nuevamente cargaban agua en lugar de muerte.

Pero…

Tuvo un gran costo.

Teira, el mundo que les regreso la vida, ahora corría peligro.

Las deidades que quedaban, el arcángel que logro sobrevivir y los dos principados junto a sus potestades; acordaron no hacer una guerra nunca más, claramente aprendieron a amar al mundo, aprendieron a respetarla, a cuidarla y a dar todo por ella, todo a Teira.

Y ahora que se dieron cuenta de eso, ya era demasiado tarde.

Ofrecieron poder, poder para restaurarla y un nuevo problema se presentó.

Quizá ya no se enfrentarían entre sí por el amor de Teira, pero la humanidad comenzaba a cambiar y lentamente florecieron las guerras y luchas.

Ahora pelearían por Teira y para ella darían sus almas.

-Lo siento, perdón, pero yo decidiré a quien amar y para saber quién será mi amante por siempre iré a la Tierra y naceré como una persona normal.

Ustedes ya lo dieron todo y me lo arrebataron.

Me mostraron nueva luz y con ella me cegaron.

Todo y nada.

Por eso, iré a la Tierra y buscare a uno que me ame y que me enseñe a amarlo-

Teira se lo dijo a todos los dioses, los principados y potestades y al arcángel que convocó en sus cielos.

Todos se sintieron tristes, pero sabían el error que habían cometido; ese día juraron que a aquel o aquella que escoja Teira, ellos le darían todo su apoyo y poder para resolver la nueva destrucción que se avecinaba.

{Todos}-Hoy, juramos mantener éste mundo, juramos darle nuestro poder a quien escojas y desapareceremos para pagar por lo que te hicimos, nos redimiremos al ser que escojas dándole todo de nosotros y le daremos la única misión de reconstruir lo que destruimos-

Al terminar sus palabras, Teira desapareció de su vista para recorrer todos los rincones de la Tierra en una búsqueda que duro años.

INT 3                                                                            CAPITULO 1

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